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EDWIN DOMINGUEZ

Mi nombre es Edwin Dominguez y tengo 18 años. Vivo en Riverside, California con mis padres y tres hermanos. ¡VOY A SER EL PRIMERO EN MI FAMILIA EN IR A LA UNIVERSIDAD Y NO A CUALQUIERA, VOY A HARVARD!

 

Mis padres emigraron de México a los Estados Unidos cuando eran jóvenes. Mi papá nunca entró al high school y al llegar a los Estados Unidos, empezó a trabajar. Ahora trabaja como conductor de grúas para recoger carros chatarra. Mi mamá entró al high school, pero nunca terminó, ahora mi mamá a veces va ayudar a mi papá a trabajar. Antes mi mamá trabajaba en un estación de gasolina pero sufrió de una enfermedad de estrés que puede ser fatal y desde entonces ayuda a mi papá.

Cuando era niño, viví con mis primos por casi toda mi vida y no fue hasta los 10 años, que mi familia y yo nos fuimos a vivir sin nuestros primos a un apartamento. Mis primos eran más mayor que yo y siempre hablaban de ir a la universidad y yo siempre tuve con la mente que no iba ir a estudiar a una

universidad si no era Harvard. Le eché muchas ganas a la escuela porque se me daban las matemáticas y el aprendizaje en general y al mismo tiempo, jugaba al fútbol en las ligas locales de mi ciudad.

 

A los 10 años, mi papá conoció a un señor que me ofreció la oportunidad de ir a jugar a un club local, el Corinthians SC. El señor le contó a mi papá de todas las cosas buenas del club y que estaban en primer lugar de su liga, la Coast Soccer League de Cal South. Me emocioné mucho de ser parte del

proyecto y sorprendentemente jugué de portero en aquella temporada. En aquella época me fue posible jugar para ese equipo y pagarlo gracias al apoyo que recibí a través de que se hicieron recaudaciones de fondos para ayudarme.

 

Un año después, un nuevo entrenador, Jeremy Healey, me dio la oportunidad de jugar en cancha y le metí muchas ganas para destacar. Mi entrenador conocía al Señor Steven Hoffman que estaba encargado del ODP de Cal South y me consiguió una invitación a los open tryouts. Los open tryouts

costaban $100 a cada sesión, duramos casi dos horas manejando y me tuve salir de la escuela temprano muchas veces. Para mi familia al momento, era mucho dinero y sacrificio, pero afortunadamente la Señora Kathy Hoffman me perdonó todos los costos para que yo pudiera seguir con el programa.

De hecho recuerdo con cariño que nos regaló a mi familia y a mí unos suéteres y zapatos nuevos, una bendición.

 

Estuve en el programa de Cal South ODP por un año y ahí conocí a un jugador de F.C. Golden State de nombre Alejandro Araneda. Su papá le contó a mi papá que F.C. Golden State iba a jugar un torneo para poder jugar el VW Junior World Masters en París, Francia. Me invitó a ir a entrenar con el

equipo y el entrenador decidió tomarme en cuenta como parte del grupo para jugar el torneo. Ganamos el torneo y nos tocó ir a Francia a jugar el torneo de VW Junior World Masters una experiencia inolvidable. Después de eso vino la noticia de que F.C. Golden State iba a entrar a la liga de Development Academy de U.S. Soccer y pensé que esta era la última vez que iba a ser su jugador, sin embargo y para mi sorpresa el entrenador me ofreció un espacio para ser parte de la academia. A pesar de tener que manejar 45 minutos a la práctica 4 días a la semana siempre me llenó de orgullo pertenecer a la academia.

 

He de decir que mientras estaba en el programa de Cal South ODP y con el F.C. Golden State, estuve tomando clases difíciles en la escuela. El pensamiento de ser jugador profesional nublaba mis metas universitarias, sin embargo yo decidí seguir tomando las clases más difíciles (los AP y honors

clases) para tener siempre un reto en lugar de pasar todo fácilmente. Fue difícil tener buenas calificaciones y seguir mejorando en el fútbol, sufrí muchas noches sin dormir por tanta tarea que tuve aunque siempre logré hacerla toda antes de la práctica. Siempre le puse muchas ganas a la escuela para enorgullecer a mis padres y aprovechar las oportunidades que ellos no tuvieron.

En mi segunda temporada con F.C. Golden State se me rompió un ligamento en el tobillo durante un juego contra los San Jose Earthquakes. Los doctores me avisaron que me iban a tocar 6 meses sin jugar, pero yo nunca me he rendido y esa no iba a ser la excepción, así que cuidándome bien, con los esfuerzos de mis padres y entrenadores regrese a entrenar 7 semanas después. A veces la vida te juega malas jugadas y un año después, mi propio compañero me lesionaría el mismo tobillo lo que me llevó a pasar mucho tiempo sentado en la banca. Nuevamente insistí con las ganas y la actitud de no rendirme y al final de la temporada mi entrenador me dio la oportunidad de jugar los dos últimos partidos del grupo

de los DA Playoffs. Que fortuna tuve que fue precisamente ahí donde conocí a Beto Vega de Yours in Soccer Foundation y recibí una invitación al programa de verano en San Diego que hacen junto con ACCESS U Foundation.
 

En este programa conocí a Rafa Calderon, Juan Covarrubias, Gloria Vega y al staff en general. Ellos me abrieron los ojos: “el fútbol no es para siempre” dijeron y a través de los oradores invitados y todas las actividades, entendí que tener una buena carrera asegurada sería como una vida ideal. Entonces,

con el apoyo de Rafa, Juan, Beto y Gloria (YSF & ACCESS U) empecé a conectarme con entrenadores de diferentes universidades. También me ayudaron a obtener y pagar el curso de Princeton SAT Review para poder prepararme para tomar el SAT.

 

Mucho tiempo pasó y hablé con muchos entrenadores de diferentes universidades. Desafortunadamente la pandemia parecia afectar de manera muy dura mi proceso de reclutamiento, sin embargo en Agosto del 2020, Beto me puso en contacto con el nuevo entrenador de Harvard y empezamos a hablar mucho. El me ofreció un espacio en su programa de fútbol si es que me la universidad me aceptaba como estudiante. Sin pensarlo dos veces metí mi aplicación y en Diciembre y entonces sucedió el milagro: ¡ME HABÍAN ACEPTADO EN HARVARD! Inmediatamente después de enterarme hablé con el entrenador y nos pusimos de acuerdo; el compromiso fue que yo iba a jugar fútbol para el equipo de Harvard University e iba a estudiar en la escuela también con la pasiónn y las ganas que me caracterizan. Hoy sigo jugando y entrenando, preparándome para la temporada de la universidad en otoño, sigo estudiando mucho para mantener mis buenas calificaciones e irme preparando para las difíciles clases de Harvard.


¡Mi familia y yo estamos eternamente agradecidos y muy emocionados por lo que viene!