Ousseni Bouda, Embajador Deportivo: La combinación ganadora de atletismo y educación
- 1 jul
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Actualizado: hace 3 días

Después de anotar un gol en la contundente victoria de 4-0 en la apertura de la temporada de San Jose Earthquakes, Ousseni Bouda se sentó con nosotros para reflexionar sobre su trayectoria, que va más allá de la cancha.
Nacido en Burkina Faso, el camino de Bouda lo ha llevado de la academia Right to Dream en Ghana, a una destacada carrera universitaria en Stanford y, ahora, a la Major League Soccer (MLS). Pero para él, el éxito no se trata sólo de goles y victorias; se trata de educación, oportunidades y retribuir a la comunidad. Como Embajador Deportivo de ACCESS U, se compromete a utilizar su plataforma para inspirar a los atletas jóvenes, ya sea en East Palo Alto, donde asesora a jóvenes locales, o en Burkina Faso, donde brinda recursos para aspirantes a jugadores.
En esta conversación, Bouda comparte cómo la educación y el fútbol han moldeado su vida, por qué terminar su carrera universitaria fue una prioridad innegociable y cómo espera apoyar a próximas generaciones.
¿Cómo llegaste a donde estás hoy?
Nací en Burkina Faso y crecí jugando fútbol allí. El fútbol siempre ha sido una de mis pasiones, pero tengo una mamá que también se preocupa mucho por mi educación; así que desde temprana edad tuve que concentrarme en ambos. Siempre quise ser un jugador profesional, pero en realidad mis estudios me han llevado más lejos en la vida y me ha dado oportunidades en el fútbol, especialmente cuando vine a los EEUU [porque] aquí…van de la mano.
Entonces, fui reclutado por la academia Right to Dream y me mudé a Ghana a los 11 años. Con su apoyo, seguí esforzándome por destacar tanto en el fútbol, como en la escuela. Después de unos cuatro años, tomamos la decisión de ir a Estados Unidos para asistir a preparatoria en Nueva York, donde pasé cuatro años increíbles en Millbrook School.
Al considerar universidades, buscaba una institución académicamente exigente; al mismo tiempo, tenía la aspiración de jugar profesional, así que necesitaba una escuela que me permitiera hacer ambas cosas. En ese momento, Stanford acababa de ganar tres campeonatos nacionales consecutivos, y sabía que allí tendría la educación y el nivel de competencia que buscaba. Tuve la suerte de ser visto en campamentos de identificación y de contar con buenas calificaciones, así que me comprometí e inscribí en Stanford. Después de sólo un par de temporadas allí, fui seleccionado en el draft por San Jose Earthquakes. Y aquí estamos hoy.
Después de ser seleccionado por los Earthquakes en el draft, dejaste Stanford, pero no abandonaste tus estudios. ¿Puedes contarnos qué pasó con tu título?
Cuando dejé Stanford, me faltaba aproximadamente un año completo de estudios para obtener mi título. Como estaba lo suficientemente cerca del campus, seguí tomando clases por las tardes y noches después de los entrenamientos. Pude terminar todo y graduarme en 2022.
Has enfatizado lo importantes que son los estudios para tí, pero muchas personas en una situación similar podrían haber abandonado la universidad y centrarse únicamente en jugar profesional. ¿Qué te motivó a terminar tu carrera mientras jugabas en la MLS?
Hay dos factores aquí. Primero, tuve muchísima suerte de ser seleccionado por San Jose Earthquakes. Estar tan cerca de Stanford me dio la oportunidad de seguir yendo al campus y continuar con mis clases. El segundo factor es que siempre he querido terminar mis estudios y obtener un título. El fútbol es una carrera corta y hay mucha vida después de eso. Quiero asegurarme de seguir destacando en todas las áreas, abrir puertas y generar oportunidades para mí. Creo que si tienes la suerte de ir a la universidad y la posibilidad de graduarte, definitivamente deberías hacerlo.
Además, toda mi vida he equilibrado el fútbol y la escuela, así que sentí que dejar la universidad sin graduarme, sería dejar algo inconcluso. Habría sido como cumplir sólo la mitad de mi potencial si no intentara ver qué oportunidades más allá del fútbol, podría haber para mí.
¿Cómo fue esa etapa de tu vida, equilibrando entrenamientos, partidos, clases nocturnas y tareas los fines de semana?
Requirió mucha disciplina, muchos sacrificios y una excelente gestión del tiempo. Por supuesto, no quería que mis clases afectaran mi rendimiento en la cancha, así que tenía que planear con anticipación. Por ejemplo, cuando viajábamos, me perdía muchas clases. Por eso, tenía que organizarme para conseguir los apuntes, hacer el trabajo a tiempo y no atrasarme. Fue mucho esfuerzo y planificación para poder manejar ambas cosas.
También tuve que renunciar un poco a mi vida social. Sin embargo, sabía que sólo tendría que hacerlo por aproximadamente un año, y que después tendría un título de Stanford para toda la vida. Así que fue un sacrificio que valió completamente la pena.
Parece que no fue la transición más fácil para tí, pero lograste manejarlo bastante bien. Por supuesto, no eres ajeno a los grandes cambios: Desde mudarte de Burkina Faso, donde naciste, a Ghana, donde entrenaste con Right to Dream; luego a Nueva York, donde cursaste la preparatoria, y finalmente al Área de la Bahía. ¿Podrías compartir tus experiencias en cada uno de estos momentos clave?
Mudarse de Burkina Faso a Ghana-aunque ambos son países de África Occidental-tal vez fue más difícil que la transición de Ghana a Nueva York. Las culturas de Burkina y Ghana son más similares que la de Ghana con la de Estados Unidos, pero experimenté esos cambios a diferentes edades.
A los 11 años no sabía hacer nada por mi cuenta y dependía de mi mamá para todo; fue la primera vez que salí del país. Fui a Ghana sin hablar inglés; sólo hablaba francés y algunos idiomas de Burkina Faso. Todo era completamente diferente, incluso la comida. Así que definitivamente me tomó un tiempo adaptarme. Pero obviamente el fútbol es un idioma universal y algo que une a las personas. Right to Dream tenía recursos que me ayudaron a adaptarme inmediatamente, aprender inglés y otras cosas, pero de cierta manera, tuve que madurar muy rápido.
Cuando me mudé a Nueva York, ya estaba más grande y tenía más madurez después de haber pasado varios años en Right to Dream. De nuevo, los recursos que tenían en EEUU me ayudaron mucho en esta etapa. Me sentí muy agradecido de asistir a Millbrook, donde recibí mucho apoyo de profesores, asesores y todo el personal. Los estudiantes fueron muy amables conmigo, lo que facilitó mucho la transición. En el equipo de fútbol, mis compañeros se convirtieron en mis mejores amigos casi de inmediato. Así que, en realidad, fue una transición emocionante para mí y me ayudó a adaptarme a la vida en EEUU.
Después, mudarme de Nueva York a Stanford, también fue una experiencia muy diferente. Millbrook es una escuela muy pequeña -probablemente había unos 350 estudiantes en toda la escuela -mientras que Stanford me expuso a un entorno mucho más grande, con más gente. El equipo de fútbol funcionaba prácticamente como un equipo profesional, lo cual también fue un cambio significativo con respecto a Millbrook. Tuve que establecer una nueva rutina y desarrollar más disciplina en este entorno de alto rendimiento. Como te puedes imaginar, la carga académica en Stanford es muy rigurosa, así que necesité dedicar mucho tiempo al estudio y adaptarme a este nuevo estilo de vida, al mismo tiempo que equilibraba mis responsabilidades deportivas.
Imaginamos que cada una de estas etapas y lugares ha influido en la persona que eres hoy y en cómo te ves a tí mismo. ¿Cómo lidias con tu identidad y representación en medio de todo este crecimiento y cambio?
Creo que durante algunos años en el pasado luché con todo este tema de identidad: ¿Cómo descubro exactamente quién soy y qué quiero hacer en la vida? ¿Cuál es mi camino? Fue algo con lo que batallé. ¿Sabes? Existe un estilo de vida y una expectativa sobre los “típicos” futbolistas africanos, pero yo no encajo en ese molde. No coincidía con las expectativas que algunas personas tenían sobre mí; algunos [en casa] no entendían por qué estaba eligiendo la universidad, en lugar de comenzar a jugar profesional lo antes posible. Tuve que explicarles que tenía una visión más amplia, que quería combinar mis estudios con mi pasión por el fútbol.
Además, he tenido que transitar por una perspectiva diferente, simplemente por haber vivido en EEUU después de crecer en Burkina Faso. Es imposible que ambas culturas no influyan en tí y se conviertan en parte de quién eres. Y con eso, mis propias expectativas sobre mí mismo, también han cambiado.
A medida que fui creciendo, maduré un poco más. Ahora sé que tengo el control total de mi vida, de la visión que tengo para mí y del camino que quiero seguir para alcanzar mis metas. Cuando era más joven, tenía muchas dudas sobre qué rumbo tomar, cómo quería que fuera mi vida. Pero con el tiempo, algunas de estas preguntas se respondieron solas. Aprendí que las respuestas llegan cuando realmente necesitas tomar esas decisiones.
Hablando de metas, pasiones y futuro, ¿puedes contarnos sobre algunos de tus esfuerzos fuera del campo y tu trabajo con la comunidad?
Cerca de Stanford hay una comunidad llamada East Palo Alto, con la que he estado involucrado desde la universidad. Desde que firmé con San Jose Earthquakes, he seguido participando; de hecho, recientemente llevamos a un grupo de casi 80 niños a uno de nuestros partidos. Pudieron ver el partido y luego hablé con ellos. También hemos organizado sesiones de entrenamiento, dándoles consejos y tratando de inspirarlos.
Les digo que pueden ser como yo, o incluso mejores. Me identifico con ellos de muchas maneras. Es una comunidad con muchos niños afroamericanos y latinos, y a veces carecen de oportunidades. Yo tuve la suerte de ser descubierto por Right to Dream, pero hay mucho talento que se pierde en comunidades como éstas. Sólo que necesitan creer en sí mismos. A veces ver a alguien como ellos, les ayuda a creer más, les ayuda a visualizar quién quieren ser.
Cada año cuando regreso a Burkina Faso, trato de recolectar zapatos de fútbol, camisetas y balones de fútbol para donarlos a los niños y motivarlos a seguir jugando.
Tengo planes más grandes para el futuro, como crear una organización sin fines de lucro. Quiero que sea algo que motive a los niños en Burkina Faso a tomarse en serio su educación, que los ayude a encontrar su camino y les brinde mejores oportunidades. Deseo inspirarlos y enseñarles la importancia de la educación, incluso mientras persiguen su sueño de ser futbolistas profesionales. ¿Por qué no ambas cosas? Muchos niños en Burkina Faso creen que si quieren ser profesionales, deben dejar la escuela. O que si quieren ser abogados, tienen que dejar de jugar fútbol. Pero si logramos cambiar esa mentalidad y demostrar que ambas cosas pueden aportar valor a sus vidas, no habrá necesidad de renunciar a ninguna.
Me he dado cuenta que mi educación y desarrollo intelectual también me han ayudado en el fútbol. Me ha abierto muchas puertas: Mientras estaba en Stanford, pude jugar a un nivel alto y ser seleccionado en el draft de la MLS. Así que no deberíamos enfocarnos sólo en una cosa u otra.
Gran parte de lo que hace ACCESS U, es ayudar a los estudiantes a lograr ambas cosas: Usar el fútbol como un vehículo para acceder a una educación superior sin deudas, especialmente para aquellos estudiantes-atletas que pasan desapercibidos por el sistema. ¿Cuál ha sido tu experiencia con ACCESS U?
Conocí a Brad [Cofundador de ACCESS U] a través de un amigo en común. Con el tiempo, he llegado a conocerlo mejor y aprender más sobre su trabajo, y realmente me gusta la visión y los objetivos de ACCESS U. Hay algunas similitudes con mi historia y con Right to Dream. Si bien mi trayectoria no ha sido impactada directamente por ACCESS U, es un proyecto que respeto profundamente. Por eso estoy emocionado de ser nombrado Embajador Deportivo de ACCESS U.
Inspirar a las próximas generaciones, es algo que realmente me apasiona. No creo que haya llegado aún a la cima, donde quiera que esté esa cima. Pero a mis 24 años, sé que hay algo valioso que puedo aportar. Si pudiera haber recibido consejos de alguien mayor cuando era más joven, me habría beneficiado mucho. Así que me alegra ser parte de esto.
¿Hay algo más que te gustaría compartir?
Diría que lo más importante es la comunidad: Las personas que rodean y apoyan a los niños mientras recorren este camino. En mi caso, he tenido la suerte de contar con el respaldo de gente de mi país, de Right to Dream, de Millbrook y de Stanford. Estas son grandes instituciones con valores sólidos, y gracias a ellas, he podido seguir adelante, porque han impactado mi vida y me han facilitado el camino.
Si pudiera dar un consejo a próximas generaciones, especialmente a quienes tienen la suerte de ser parte de un programa como Right to Dream o ACCESS U, sería que aprovechen al máximo los recursos disponibles y permitan que ACCESS U los ayude. Por más simple que parezca, ese es el mejor consejo que puedo dar.























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