Lindsey Huie: Determinación y grandeza
- 1 jul
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Actualizado: hace 3 días

Lindsey "Linz" Huie ha forjado una trayectoria extraordinaria en el mundo del fútbol. Desde conquistar campeonatos de la NCAA hasta formar parte de la Selección Nacional Femenina de Estados Unidos y jugar con LA Galaxy OC, esta mediocampista ha cosechado importantes logros dentro de la cancha. Aprovechando toda esa experiencia y conocimiento, Lindsey dio el salto de jugadora a mentora y fundó Gritness, una organización dedicada a impulsar el desarrollo mental y físico de los atletas.
La alianza oficial entre Gritness y ACCESS U reafirma el compromiso de Lindsey de acompañar a los estudiantes-atletas a lo largo del complejo proceso de reclutamiento universitario, brindándoles las herramientas y el conocimiento necesarios para alcanzar el éxito tanto dentro como fuera del campo.
Has tenido una carrera extraordinaria y además has construido un proyecto con un gran impacto. ¿Podrías contarnos sobre tu trayectoria y qué te llevó a fundar Gritness?
Gritness nació originalmente durante la pandemia. Surgió de ese momento que todos vivimos, tratando de descubrir cómo seguir conectándonos sin poder estar físicamente juntos. Mientras entrenaba a muchos estudiantes por Zoom, me di cuenta de que la mayoría no estaba en un buen momento emocional. Todos seguíamos intentando asimilar esa desconexión tan repentina.
Gracias a mi formación en Psicología y a mi maestría en esa área, comprendí que nosotros, como entrenadores, e incluso el sistema en general, estábamos dejando de lado el entrenamiento de la fortaleza mental, lo que yo llamo gritness. Así fue como nació tanto el nombre como la esencia de mi organización.
Gritness tiene dos componentes. El primero es el programa de mentoría individual, en el que trabajo directamente con atletas que enfrentan situaciones como ansiedad por el rendimiento, el deseo de maximizar su desempeño y conseguir más minutos de juego, asumir un papel más importante dentro del equipo o incluso perseguir el sueño de convertirse en profesionales. En ese ámbito suceden muchas cosas diferentes.
El segundo componente es el programa de mentoría y reclutamiento universitario que desarrollo en conjunto con ACCESS U.
El mundo del fútbol universitario es realmente complejo. Existen distintas divisiones, cada una con sus propias reglas; hay 1,616 universidades entre todas ellas y alrededor de 6,000 estudiantes-atletas becados. Entonces, ¿cómo elige un jugador las universidades a las que quiere postularse? ¿Y cómo logra destacar entre tantos otros aspirantes?
Lo que buscamos fue crear un proceso fluido -fíjate que no dije "sin estrés", sino fluido y un método organizado para conectar a cada jugador con la universidad adecuada.
Cuando pienso en mi propia experiencia, recuerdo que crecí en un hogar encabezado por una madre soltera. ¿Mi mamá sabía mucho de fútbol, aunque yo jugaba desde los cuatro años? No. ¿Sabía mucho sobre el fútbol universitario? Tampoco. Entonces, ¿era la persona indicada para guiarme durante ese proceso? No, porque simplemente no tenía ese conocimiento.
¿Podía hacerlo mi entrenador? Hasta cierto punto, sí. ¿Pero tenía el tiempo para trabajar conmigo de manera individual? No.
A medida que fui desarrollando este proyecto, comprendí que necesitábamos construir un sistema capaz de conectar a cada estudiante con la universidad que realmente encajara con su perfil, considerando la división deportiva, la carrera de interés, el tamaño de la institución, la ubicación geográfica, la diversidad socioeconómica, el promedio académico (GPA) y todos los demás factores que un jugador debe evaluar.
Además, necesitan orientación sobre aspectos como la diferencia entre estudiar dentro o fuera de su estado de residencia, el costo de la matrícula frente al alojamiento y la alimentación, la posibilidad de combinar distintas becas, cómo negociar una oferta o cuánto costará para sus familias viajar a visitarlos.
Son tantas las variables que, para alguien que no conoce este proceso, es muy fácil sentirse completamente abrumado. Y cuando eso ocurre, es difícil disfrutar el camino; muchas personas terminan diciendo: "Olvídalo, voy a aceptar la primera oferta que me hagan".
También los orientamos sobre cómo comunicarse con los reclutadores, responder correos electrónicos y situaciones similares. Más que decirles exactamente qué hacer, les damos ejemplos de cómo podrían responder y la confianza para comunicarse de manera auténtica. A partir de ahí, ellos mismos empiezan a desenvolverse con mayor seguridad.
¡Vaya! El reclutamiento universitario realmente es todo un proceso. También mencionaste un poco sobre tu propia experiencia al atravesarlo. ¿Podrías contarnos qué puertas se abrieron -o no- para tí, en comparación con las que hoy se están abriendo para los estudiantes-atletas con los que trabajas?
Creo que no puedo comparar mi propia historia porque mi experiencia fue muy particular. En realidad, yo no tuve que pasar por un proceso de reclutamiento. Formaba parte de ese 1 al 5 % de las mejores jugadoras del país, así que eran las universidades las que se acercaban a mí. Me sentí muy afortunada en ese sentido. Al mismo tiempo, fue una experiencia que me mantuvo con los pies sobre la tierra, porque veía a muchas personas intentando recorrer el mismo camino que hoy yo estoy ayudando a construir para quienes no pertenecían a ese grupo.
Lo que sí puedo decir es que he trabajado con varios atletas que han pasado por nuestro programa y que, desde mi perspectiva, tenían el nivel para estar dentro de ese grupo de élite. Sin embargo, el panorama ha cambiado. Hoy hay muchos más jugadores compitiendo, lo que significa que el nivel de juego y las exigencias son cada vez mayores. Por eso, el camino que ellos recorren -y el que hoy acompaña Gritness -se parece mucho más al contexto actual.
A lo largo de este proceso también he aprendido muchísimo sobre cómo orientar mejor a los jugadores y ser mucho más estratégica en cada una de las etapas del proceso.
A medida que desarrollas esa estrategia y acompañas a los jugadores durante este proceso, ¿qué es lo que más te apasiona de todo esto?
Cuando ves cuánto invierten las personas -y esa es una de las principales razones por las que decidí asociarme con Brad [Rothenberg]- puedes sentir, ver y reconocer de inmediato la pasión que tienen. Mi pasión y mi propósito en este deporte es abrir las mismas puertas que alguna vez se abrieron para mí.
Yo sería una persona completamente distinta si el fútbol no hubiera formado parte de mi vida. Y la realidad es que, económicamente, no podía costear casi nada por mi cuenta dentro de este deporte. No pagábamos las cuotas del club porque simplemente no podíamos; cuando iba a torneos, viajaba con otras familias que me daban un lugar en el auto; y cuando fui convocada a la selección nacional, afortunadamente ellos cubrían todos los gastos. Nunca olvidé lo afortunada y privilegiada que fui a lo largo de ese camino.
Con el paso de los años, mientras seguía creciendo en este deporte y también como persona, empecé a buscar personas como Brad, que hacen posible que historias como la mía puedan repetirse. Por eso ha sido tan importante para mí que mi organización trabaje de la mano con Brad. Juntos podemos abrir oportunidades para jugadores que merecen acceder a esos recursos, pero que, de otra manera, probablemente no tendrían esa posibilidad sin ACCESS U.
Me encantaría poder ofrecer estos servicios de manera gratuita, pero también necesito encontrar la forma de mantener a mi propia familia.
¿Podrías contarnos un poco más sobre tu alianza con ACCESS U? ¿Cómo conociste a Brad y en qué punto se encuentra hoy esa colaboración?
Conocí a Brad gracias a LaShon [Wooldridge, gerente del club United SoCal]. Llegué a conocerla a través de una familia con la que había trabajado anteriormente, por medio de un grupo de Facebook. Allí descubrí un equipo muy particular que inmediatamente llamó mi atención. Era un equipo integrado exclusivamente por mujeres afroamericanas, algo que nunca había visto en toda mi vida, y llevaba muchos años dentro del fútbol.
Desde el primer momento me pareció fascinante. Además, me sentí muy identificada porque mi historia era parecida: yo también había crecido con recursos muy limitados, como ya les conté. Cuando conocí al equipo pensé: "¡Qué increíble! Es un grupo con muchísimo talento y un gran nivel, pero sin los recursos que necesita. Quiero hacer todo lo que esté a mi alcance para apoyarlas."
Ese equipo era Legends United, hoy conocido como United SoCal (pueden conocer su historia aquí).
En muchos sentidos, adapté mi modelo de negocio para que mis servicios fueran accesibles para ellas. De alguna manera, me convertí en una especie de "ACCESS U" por mi cuenta, pero sabía que, trabajando de esa manera, no podría ayudar a tantos atletas como realmente quería.
Fue entonces cuando LaShon me puso en contacto con Brad. Tuvimos una conversación, pero en ese momento ACCESS U aún no estaba en condiciones de incorporar mis servicios. Me dio mucha tristeza, aunque ambos queríamos mantener el contacto.
Unos meses después, Brad me escribió para decirme que ya contaban con los fondos necesarios y que le gustaría establecer una alianza. Entonces todo encajó. Sinceramente, el momento no pudo haber sido más perfecto y no había forma de decir que no.
Seguí trabajando con el equipo al que ya estaba apoyando, y ACCESS U asumió el costo de mis servicios para ellas. Gracias a eso, las familias pudieron destinar sus recursos a participar en más showcases (eventos de exhibición frente a reclutadores universitarios), así como a cubrir gastos de hotel, transporte y alimentación. Eso les abrió muchas más puertas.
El apoyo financiero de ACCESS U permitió que las jugadoras continuaran recibiendo estos servicios sin interrupciones. Así fue como nació nuestra alianza.
Hoy seguimos desarrollando nuevas iniciativas, y es un orgullo ser socios oficiales. Compartimos una misma visión y la misma pasión por generar oportunidades para comunidades con acceso limitado a este tipo de recursos. Creo que esa es la razón por la que estamos tan conectados y tan comprometidos con seguir identificando a más jugadores que puedan beneficiarse de este programa, conseguir los fondos necesarios para apoyarlos y continuar fortaleciendo esta plataforma que hemos construido juntos.
¿Cómo crees que ha cambiado -o cómo esperas que cambie- el acceso a las becas deportivas y a las oportunidades de reclutamiento para los estudiantes-atletas y equipos de preparatoria?
Espero que el cambio venga de abrir más espacios y recursos para que los jugadores puedan informarse y prepararse, como lo que Brad y yo estamos haciendo actualmente. ACCESS U ofrece tutorías académicas y preparación para la universidad desde el ámbito educativo. Por mi parte, trato de motivar a los atletas a ver el fútbol como un vehículo para alcanzar una educación superior y cumplir sus metas a largo plazo.
Por ejemplo, quizá no te imaginas viviendo en Nueva York, pero al final es algo temporal. Y si puedes comenzar tu vida adulta con la menor cantidad de deuda posible, ¿no valdría la pena? Tal vez tengas que hacer algunos sacrificios durante unos años, pero después te gradúas con una deuda manejable -o incluso sin deuda- y comienzas tu vida adulta con una ventaja.
Mi esperanza es que, mientras más jugadores podamos incorporar al programa, más podamos ayudarlos a encontrar oportunidades donde puedan jugar mientras reducen el costo de sus estudios. Idealmente, eso les permitirá comenzar su vida como adultos independientes en una mejor posición.
Cuando orientas a los jugadores para tomar este tipo de decisiones, es lógico pensar que muchos sueñan con llegar al profesionalismo. Sin embargo, también existen muchísimas carreras relacionadas con el deporte que no necesariamente implican estar dentro de la cancha. ¿Hablas con tus atletas sobre esas otras posibilidades? ¿Cómo lo haces?
Hablamos mucho sobre carreras universitarias y trayectorias profesionales. Tratamos de que la universidad que elijan esté alineada con aquello en lo que quieren especializarse después de graduarse.
Todos vamos a tener un "después". Yo jugué durante toda mi carrera, me retiré en 2005, regresé quince años después y ahora estoy nuevamente involucrada en este deporte. Hay muchísimas formas de desarrollar una carrera dentro del mundo deportivo. Puedes ser abogado especializado en deportes, fisioterapeuta, kinesiólogo, entrenador...
Creo que muchas veces nuestra visión es demasiado limitada. Cuando yo era niña, parecía que solo existían tres opciones: ser maestra, doctora o abogada. Hoy, con las nuevas generaciones, creo que les debemos mucho más que un simple día de orientación vocacional. Necesitamos mantener conversaciones constantes sobre la enorme cantidad de profesiones que existen en distintas industrias.
La mayoría piensa únicamente en convertirse en atleta profesional, pero dentro del deporte hay muchísimas oportunidades igual de gratificantes... y, además, mucho menos exigentes para el cuerpo.
Tanto dentro como fuera de la cancha, da la impresión de que el deporte femenino está viviendo un momento muy importante. Además, estamos en el Mes de la Historia de la Mujer. ¿Qué opinas sobre el presente y el futuro del fútbol femenino en Estados Unidos?
Basta con ver las transmisiones de los partidos. Antes estaban dominadas por hombres y hace poco vi un panel de comentaristas integrado únicamente por mujeres en la NWSL. Pensé: "¡Sí! Son mujeres hablando del fútbol femenino. Analizando a jugadoras que conocen, con las que han jugado, entrenado, acompañado o trabajado. Todas están creando redes entre ellas."
Hoy vemos a exjugadoras convertirse en entrenadoras, directoras deportivas, gerentes generales e incluso presidentas de organizaciones. Eso no existía cuando yo era niña.
Y lo que más me entusiasma es ver a mujeres cruzando hacia otras industrias, como la NFL. Hace poco el mariscal de campo de Filadelfia habló sobre el equipo de trabajo conformado únicamente por mujeres que lo acompaña. Eso es lo que realmente me emociona: estamos dejando atrás esa idea de excluir a las mujeres de puestos en los que realmente podemos sobresalir.
No estoy diciendo que todo deba estar liderado por mujeres. Lo que digo es que pensamos de maneras distintas, organizamos las cosas de forma diferente, somos excelentes resolviendo problemas y tenemos una gran capacidad de análisis. Cuando combinamos esas fortalezas ocurren cosas extraordinarias. Y cuando llevamos esas capacidades a otras industrias, también podemos generar un enorme impacto. Me encanta ver que eso está sucediendo.
Tengo una hija de siete años que, sin duda, va a dejar su huella en esta industria. Quién sabe qué querrá hacer cuando crezca. Hoy sueña con jugar en la selección nacional y sería increíble poder ver nuestros jerseys uno junto al otro. Pero también podría entusiasmarse con ser gerente general, trabajar en marketing deportivo o formar parte de un equipo de diseño web. Lo importante es que sepa que puede seguir profundamente vinculada a este deporte sin necesidad de estar dentro de la cancha.
Incluso el crecimiento de las árbitras es algo relativamente reciente. Hace apenas diez o doce años eso prácticamente no existía. Luego vimos a la primera, y ahora ya estamos viendo mujeres arbitrando partidos del fútbol masculino. Estamos viviendo un momento realmente decisivo para las mujeres.
Me gustaría ver a más mujeres impulsando a otras mujeres. La idea suena muy bien, pero a veces, cuando se llega a la cima, puede volverse un entorno bastante competitivo. Las mujeres también podemos ser muy duras entre nosotras. Sería maravilloso ver a más mujeres creando oportunidades para otras mujeres.
Y siempre debe tratarse de quién tiene las capacidades para el puesto; no se trata de mujeres contra hombres. A eso no me refiero. Hablo de fortalecer nuestras redes, apoyarnos mutuamente y abrir oportunidades para mujeres que están plenamente calificadas. Creo que eso es muy importante para el crecimiento de este deporte.
¿Hay algún tema del que no hayamos hablado y que te hubiera gustado abordar?
Me gustaría decir que muchas personas creen que hay que ser un atleta de élite para poder acceder a este tipo de servicios. Pero no es así. Estos programas también están dirigidos a jugadores de División III, de ECNL, de la Girls Academy (GA), de la liga SoCal y de muchos otros niveles.
Lo primero que buscamos son personas con una gran calidad humana. Después, buscamos jugadores con potencial y con ganas de crecer. Nos interesan atletas que también destaquen fuera de la cancha y que lleven esa misma ambición a todos los aspectos de su vida.
No tienes que convertirte en jugador de la Selección de Estados Unidos o de México para aprovechar estos recursos. Ese no tiene por qué ser tu camino. Si quieres jugar fútbol en la universidad y tienes un buen desempeño académico, deberías conocer este tipo de oportunidades.
Nosotros podemos ayudarte a identificar cuál es la mejor ruta para ti, ya sea desde el ámbito deportivo, el académico o una combinación de ambos. Este no es un servicio de "División I o nada". Recuerda que existen 1,616 universidades en todo el país. Hay un lugar para cada estudiante-atleta.















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